El cielo al revés




Hoy la vi, estaba hermosa cómo siempre, tan orgullosa, pero esta vez no tuve que levantar la mirada para verla, ahora tuve que mirar hacia abajo, y la luna estaba ahí para mí. Después de la lluvia, en la calle se formó un gran charco, parecía que alguien me había volteado el cielo sólo para regalármelo, y lo único que tuve que hacer fue estirar la mano para tocarlo, pude contar las estrellas, y ver mi rostro junto con ellas.
Noté a la luna algo inquieta, tal vez sintió temor que yo pudiera observar ese lado que tanto oculta, y que no todos pueden ver, ella se lo muestra a los que la enamoran, tal vez un lobo de alma solitaria, y poeta, con sus serenatas disfrazadas de aullidos logre convencerla.
En ese lago inventado me dejé llevar, anclé mis ojos allí, y sólo dejé que se me escapara la imaginación y que llegara lejos, donde nada ni nadie la amarrare, para que me cuente de eso que aún no alcanzo, de esa canción que algún día mi guitarra y yo vamos a componer, de ese lugar en el mapa que muero por conocer, de los abrazos que van a llenar mis brazos vacíos, de una carita que me va a regalar una mirada pasmada, llena de amor y emoción.
La noche aún no acaba, y yo sigo en mi naufragio, es que no quiero llegar a la orilla ni que nadie me rescate, tal vez alguien que me acompañe en silencio, me hable con suspiros, que quiera alcanzar con su imaginación a la mía, soñar despiertos, y no le importe que la magia dure un instante, que todo termine al llegar el día, y aún así quiera quedarse, y perderse en ese pedacito de agua y de cielo conmigo.

Relato





Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla. Viajaron al sur.
Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando. Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura. Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:

-¡Ayudame a mirar!-


Relato extraído de “El libro de los abrazos”
Eduardo Galeano. ¡Que orgullo que seas Uruguayo, porque sos un grande!!!


Valentino y Alfonsina

Alfonsina pregunto: ¿Por qué duele tanto la vida?.¿Por qué cada vez me cuesta más respirar?. ¿Por qué mis días se terminan antes?. ¿Por qué a mis sueños los alcanzan otros?. ¿Por qué todo pasa de largo y nada se queda?. ¿Por qué cambian las estaciones y no traen nada nuevo?. Para qué extrañar tanto a alguien, si ya no piensa en tu existencia?. ¿Qué tengo para dar y le pueda servir a alguien?




Y Valentino salió a su encuentro, aunque las preguntas no fueron formuladas para el, respondió…
No tengo todas las respuestas, es más, no me creo capaz de intentar siquiera responderlas. Pero si vieras lo que hay en tus ojos, ese brillo que ilumina todo cada vez que te miro, tus interrogantes no tendrían razón de ser, se curarían tus heridas, y entenderías la importancia de un nuevo amanecer.


Volví!!! ¿Ya era hora no?

Nada es para siempre, las cosas buenas a veces duran poco, y las malas se quedan un tiempo más, de nosotros depende que lo mejor de la vida sea eterno, luchar porque no se escape, gozar los instantes para saborearlos en el futuro, y que te sigan llenado el corazón cada vez que los revivas. Yo siempre dije…las cosas que duelen vienen solas, y a la felicidad hay que buscarla, y si no está a la vuelta de la esquina, seguro la encontrarás en unos ojos que te miran sin motivos; en una sonrisa que te sorprende, y le roba un gesto a tu cara casi sin quererlo; un abrazo sin pedirte nada a cambio; ver cuanto le importás a la gente que amas; contemplar una noche estrellada, aunque la luna ni se entere que te estás inspirando en ella; dejar que la lluvia te roce la cara, y que sus gotitas le curen las heridas a tu alma; disfrutar de largas charlas, profundas y tontas, no importa de que se hable, lo que realmente importa es el ser maravilloso que te acompaña, que te espanta las soledad, y con sus palabras te llena de calma.
Son tantas cosas las que te gritan que veas la mitad del vaso que está llena y no la vacía, tal vez por tratar de llenarlo te perdés de lo que está a tu alcance, y no lo ves por no saber mirar, y no lo sentís por no saber escuchar, y no los tocás por no estirar tu mano.
Yo aprendí a disfrutar de las pequeñas felicidades, así que no estoy dispuesta a cambiar mi forma de ver las cosas, de mí depende no hacerme grande, y mirar todo desde la mejor perspectiva, y seguir buscándole el lado bueno a las cosas, aunque no parezca si lo tiene, porque si sufro por algo, ese dolor me hará un poco más fuerte.

Estoy de vuelta, y hoy más que nunca me aferro a unas palabras que le regalé a una persona que amo mucho… Nunca termines de empezar, porque empezando un nuevo día, un proyecto, un trabajo, una idea, un camino, un cambio, una ilusión, un sueño, es demostrarle a la vida el respeto que se tiene por ella, y que a pesar de todo siempre vale la pena vivirla intensamente.

Sin título

Éste pequeño post es para comunicarles algo a todo ustedes que siempre me visitan, a pesar de que mi blog tiene 4 meses de vida, es mucho lo que me ha dado hasta ahora, ha llegado gente que me permitió conocer blogs increíbles, con algunos me identifiqué mucho, y estoy muy agradecida por eso.

En éste momento estoy pasando por un problema de salud, no es grave, pero me llevó a sufrir de estrés, es por eso que necesito tomarme un tiempo, unas pequeñas vacaciones. Sólo les pido que cuiden mi blog, que no lo olviden, en cuanto regrese yo les aviso. Voy a estar en contacto cómo siempre con todos mis compañeros blogueros, leer sus rinconcitos me ayuda mucho, así que no se van a deshacer de mi tan fácilmente.
Sólo es un tiempo, hasta que la inspiración aparezca, mi blog se merece que le dedique toda mi atención, esa que hoy no tengo.

Sigan escribiendo cómo hasta ahora, gracias por todo, y hasta dentro de un tiempo.
Vane

Te conocí...


Te conocí sin imaginarte,
yo esperaba el amor de mi vida,
y encontré el amor de una tarde.
Te vi sin entender, no eras mi destino,
pero tus ojos me recordaron
que uno hace planes, y la vida cambia tu camino.
Tal vez me olvidé de dar vuelta el reloj
y llegué tarde a su encuentro,
pero es tan sabio el tiempo,
yo pensé que era el final, y me regaló tu comienzo.
No tengo mucho para ofrecer,
unas manos frías, mi ala izquierda quebrada,
un alma con carencias, y nostalgia en la mirada.
No tengo mucho para pedir,
tal vez algo para siempre,
y apareciste para darme un momento,
no se si durará una eternidad,
sólo te pido que inmortalices éste encuentro.



El ser que me permitió ser

Hace tiempo que te quiero escribir, no sé si por falta de valentía, y por no querer llorarte una vez más no lo había hecho, pero hoy tengo la necesidad de hacerlo, no lo niego, estoy frente a la computadora con las manos temblorosas y un nudo en la garganta, pero aún así las palabras quieren salir, y yo me entrego a ellas para regalarte éste momento.

A pesar que ya pasó mucho tiempo, todavía tengo tan presente todos los episodios que vivimos juntos, la pasión con que hacías las cosas; el talento para crear de la nada maravillas; la paciencia para explicarme mil veces lo mismo; tu increíble solidaridad para ayudar a todo aquel que lo necesitara; y el inmenso amor por los que estaban a tu lado; ese conjunto de cosas eran muchas de las cualidades que te hacían un ser especial, y no se notaba el carácter “tano” que te heredaron tus abuelos, que es el mismo que tengo yo.
Son poquitos los recuerdos que tengo, pero los revivo a diario para no olvidarlos; irte a encontrar cuando volvías del trabajo; esa inmensa e inexplicable felicidad que me provocaba ver que me estabas esperando cuando salía de la escuela; sentarnos a contemplar las noches, y contar satélites -eso me hacías creer-; toda aquella súper producción, para que yo viviera cómo nadie la llegada de los reyes magos; todos esos recuerdos están más presente que nunca hoy.

Ay viejo!!! no quiero ponerme triste, pero te pido que me entiendas, fue difícil para mí despertarme un día y ver que te habías ido para siempre, ni siquiera me pude despedir, no me acuerdo si te abracé, si te dije que te amaba mucho. Todos los días te extraño, es que te fuiste antes de tiempo, y te llevaste contigo todos los cuentos que no pudiste leerme, los abrazos de consuelo para no sentir miedo, las cosas que no pudiste enseñarme, y algo de mi alma también te llevaste.

Ya pasaron varios años de tu partida, te cuento –aunque ya lo sabés- que estoy muy bien; mi vida está bastante organizada, aunque te confieso que a veces no puedo con ella; trato de ser una mejor persona todos los días; hay sueños que todavía no alcancé; tomo todo lo positivo, y disfruto de las pequeñas cosas y así consigo ser feliz, a las experiencias negativas le busco un lado bueno, me ayudan a crecer; sigo tan sensible cómo cuando tenía 7 años; y todos los días te recuerdo.
Me lleno de orgullo cuando mi mamá, o una persona que me cruzo en la calle me dice…sos igual a tu padre, que alegría me da saber que soy lo que vos fuiste, pero en versión femenina, ojalá pueda parecerme un poco más, y llegar a ser el gran ser humano que fuiste, un ejemplo de lucha, un padre excepcional, y alguien tan, tan especial cómo vos; yo creo que por eso te fuiste tan temprano, allá arriba te necesitaban.
Si volviera a nacer me gustaría que fueras mi padre otra vez, pero le pediría a Dios que te dejara un rato más conmigo, aunque creo que siempre estás, antes cómo papá, y desde hace algún tiempo cómo ángel de la guarda.

Donde estés –seguramente es un lugar hermoso- feliz día papá!!!

TE AMO VIEJO!!!