Sin comienzo


Foto: Vanessa R.

En un mar de partituras sigo dibujando las notas de una canción. En la soledad del desierto, en la compañía del silencio los latidos de un corazón ansioso marcan el ritmo de una melodía.
Todo está en su lugar para poder terminar, y yo...yo no sé como empezar.

Encuentro


Foto: Vanessa R.

La gitana no dejaba de caminar, iba y venía de un extremo al otro en la plaza. Al igual que Casandra tenía el don de presagiar, pero nadie creía en ella.

Sentado en un viejo banco se encontraba un hombre, a pesar de la distancia ella vio en la profundidad de sus ojos frustración y derrotas.
Con una sensación de impulso o pena, en silencio la gitana se acercó, al rozarle el brazo, él en un acto defensivo le dio la espalda.

-No sientas temor, no le hago daño a nadie.
-No le temo a usted.
-Entonces ¿Por qué me esquivaste como si hubieras visto a un fantasma?
-No quiero hablar.
-¿Me dejas ver tu mano?

En silencio sostenía sus puños muy apretados, como si en sus manos guardara algo muy valioso que no estaba dispuesto a compartir. Ella insistió tomándole las muñecas.

-¿Por favor me dejas ver las palmas de tus manos? No voy a cobrarte nada. ¿Me creerías si te digo que algo importante pueden esconder tus líneas?
-Si, le creo.
-¿Entonces por qué no abres los puños?
-Porque tengo miedo que exista la posibilidad de que los trazos de mis manos, muestren el camino donde se dibuje la felicidad.


 Ismael Serrano
-Casandra-
Álbum: Sueños de un hombre despierto


Utopía


Foto: Vanessa R.

Utopía desde que supe de tu intangible existencia comencé a soñar, aunque ellos me dijeran que no eras buena consejera yo te veía como una estrella, algo tan lejano pero con tan sólo levantar un dedo podías tener al alcance de la mano.
Utopía me enseñaste a querer encontrar, inclusive mucho antes de saber que era lo que quería buscar.
Utopía en esta noche de lluvia no me cierres los ojos, a veces los sueños suelen ser peligrosos, porque ahí todas las cosas son posibles, y yo quiero que siempre seas tal cual te conocí.
Utopía no permitas que el viento me cuente lo que hay detrás de aquella leyenda, la de como los reyes magos bajaron por la chimenea para traerme lo que les pedí cuando escribí mi primer carta, tampoco como hicieron para entender la letra y perdonar las faltas de ortografía.
Utopía ¿Es verdad que a veces te pareces al amor? Yo creo que a esa interrogante la puede responder mi corazón, todavía recuerda los maravillosos momentos en donde se aceleró.
Utopía nunca me muestres la línea que separa la realidad de la fantasía, porque mis palabras encontrarán límites, y así perderán el sentido mis ganas de escribir.
Utopía si un día me invitan a tu cita por favor no seas puntual, déjame plantada, posterga y si puedes para siempre esa visita.
Utopía nunca abandones el lugar donde vives, a tres metros del infinito está tu casa, no emprendas ese viaje, porque al sentirte real y posible todo se volvería aburridamente fácil.

Valentino y Alfonsina


Foto: Vanessa R.

Valentino se levantó muy temprano, una idea que hace tiempo giraba en su cabeza no lo dejó dormir, y ahora estaba decidido a hacerla realidad.
Alfonsina vio por la ventana de su casa que Valentino buscaba algo, además de su curiosidad quiso saber si lo podía ayudar.

-¡Buen día Valentino! Te observé desde mi ventana y te noté preocupado. ¿Qué buscas? ¿Se te perdió algo? ¿Te puedo ayudar? Perdón por tantas preguntas pero además de querer saber que es lo que pasa, me gustaría ayudarte si es que tienes algún problema.
-No pasa nada malo ni perdí algo, es sólo que hace tiempo quiero hacer algo y hoy es el momento, estoy buscando lo que necesito para empezar con este sueño, es por eso que estoy tan concentrado y emocionado también.
-Me alegra mucho que no te suceda nada malo, es muy bueno saber que estás haciendo algo que te provoca felicidad, pero dime ¿Te puedo ayudar? La verdad que me gustaría ser parte de ese sueño, tu sueño.
-Claro Alfonsina que me puedes ayuda, es más yo te iba a invitar a participar de esto. Lo que estoy buscando es una botella, pero no una cualquiera, tiene que ser de un color y forma especial.
-¿Una botella? ¿Para qué?
-Es que hace tiempo le debo un mensaje al mar, estoy seguro que alguna sirena, o tal vez una niña de un país lejano necesita motivos para sonreír y soñar.
-Me parece muy hermosa y noble tu idea, ahora con más ganas te quiero ayudar.
-¡Gracias Alfonsina! Yo sabía que podía contar contigo.
-En mi casa Valentino hay botellas que alguien de mi familia coleccionaba en el pasado, y todavía están guardadas, seguro ahí encontramos la ideal.

Así fue como estos gigantes bajitos buscaron durante horas, hasta que Valentino interrumpió tanto silencio.

-¡Esta es! ¡La encontré Alfonsina! Mira esta botella que no es del todo transparente, y para ver lo que contiene hay que destaparla.
-Me parece perfecta Valentino, ahora sólo te falta el mensaje.
-Ya tengo las palabras Alfonsina y también los acordes.
-¿Notas musicales Valentino?
-Si, mi mensaje es para el mar, pero él es tan generoso que se lo va a regalar a esa persona que necesite encontrar. Como no puedo saber de esa necesidad es que no quiero enviar palabras mudas. ¿Qué tal si es alguien que sólo puede escuchar? O al revés, tal vez llegue a las manos de un ser que se dedica a observar.
-Comprendo el sentido del mensaje Valentino, es una forma más amplia y segura de que llegue a destino.
-Pero hay algo más Alfonsina.
-¿Algo más enorme todavía?
-Si Alfonsina, si la botella llega a los pies de un soñador ¿Te imaginas lo que puede pasar?
-Seguro le dará más valor a su hallazgo.
-Algo más Alfonsina, si ese soñador, artista, músico, o poeta perdió sus musas, al destapar la botella puede convertir todo lo que hay en el interior en su más hermosa e inexplicable creación.

Para un gran amor, el increíble...Club Atlético Peñarol


Bandera

Escudo


Hoy la chica de las estrellas fugaces deja de lado esos textos con juego de palabras, los versos, alguna canción que no fue y parte de ella quedó guardada en este rincón. Hoy la chica de las estrellas fugaces quiere hablar de un amor gigante, una locura, o si le quieren llamar una pasión. A la chica de las estrellas fugaces -o Vane como la llaman siempre- le encantan los deportes y desde chica los practicó, es por eso que hoy quiero hablar de una hermosa locura pintada de amarilla y negra, herencia de mi papá, ese equipo grande, el más grande de la historia por sus jugadores y por su gente, esa que lo sigue de forma tan increíble e incondicional.

No me gusta la palabra envidia, pero cuando en todas partes del mundo se ve lo que gracias a Dios a mí me toca vivir lo único que dicen es: ¡que envidia! Eso genera el gran CLUB ATLÉTICO PEÑAROL, el campeón del siglo en América, el de los records, el de las hazañas, el de las cosas imposibles, el de la garra Charrúa, el que le ganó a todos, ¡si a todos!!! Porque ser campeón uruguayo en 47 ocasiones, haber ganado por 5 veces el torneo continental, y por 3 veces el intercontinental, es mencionar parte de la historia de un gigante. Ese es mi amado Peñarol, con 120 años de edad, que si llevamos esos años a una cancha, a un estadio parece que fueran más, es imposible contarles en minutos, horas, semanas, meses lo que es esta institución y lo que significa para Uruguay.

Hoy Peñarol está a un paso de quedar en la historia otra vez, el miércoles 22 de junio se juega la última final del torneo más importante a nivel de clubes en América, Peñarol jugará su décima final en la historia, y si somos campeones en la vitrina de la institución una sexta copa Libertadores de América aumentará la gloria, gloria que ya se tiene antes de esa final, gloria que se pudo obtener en estos 120 años de vida, como dije antes ganándole a todos, absolutamente a todos.

El fútbol en Uruguay es parte de la cultura, por eso también somos grandes a nivel País, la celeste del alma nos ha representado muy bien a lo largo de la historia, sabiendo ser campeón mundial, y en este último mundial un cuarto puesto que debió ser algo más, avala todo lo que estoy diciendo.

Y a este Peñarol además de todo lo conseguido a nivel futbolístico lo hace grande su gente, si señores su gente, porque además de tener la bandera más grande del mundo, si comparamos países donde sus habitantes son mas de 90 millones y en sus estadios van 40.000 personas se puede decir es una cantidad importante, pero si estamos hablando de Uruguay donde somos 3 millones y medio, y a Peñarol lo van a ver 70.000 personas es para aplaudir de pie, quedarse de boca abierta, y para usar esa palabra que no me gusta: envidia. Pero la usan, la leí y en todas partes del mundo, yo prefiero usar otras palabras admiración, emoción, unión, sonrisas, llanto, amigos, familia, país, gloria, historia, amor, sana locura, eterna pasión, todo eso y más es el maravilloso CLUB ATLÉTICO PEÑAROL.

Todo lo que está acá seguramente a nadie que no es de este equipo le puede interesar ni siquiera por curiosidad, tampoco lo van a ver ni a escuchar, pero yo no quiero dejar pasar algo que me está dando tanta felicidad, yo tengo que dejar mi huella acá como: carbonera, manya, mirasol, aurinegra o para que entiendan mejor una fan de Peñarol.

No importa que pase el miércoles, seguramente serán 90 minutos de sufrimiento, y según el resultado terminaremos llorando de alegría o de tristeza, pero así es Peñarol y no se lo puede vivir de otra manera. Gracias al equipo, gracias a la hinchada, gracias a mi viejo, gracias a mi familia por enseñarme lo que es ser grande desde niña, y por el amor a estos colores.

Y para terminar la frase que identifica al club: “Serás eterno como el tiempo, y florecerás en cada primavera”.

¡Te amo Peñarol!!!




Esto es Peñarol: sus jugadores, su gente, su gloria, su historia.


Frase






























Cenizas desde Chile





Fotos: Vanessa R.

A mi tierra ha llegado la ceniza del volcán que ruge en Chile, a pesar de estar lejos el viento se ha encargado en pocas horas de cambiarle el color al cielo. Salís a la calle y se respira distinto, algo se te mete dentro y no es buena la sensación que deja, junto con la brisa, las nubes se ha mezclado la ceniza, y me dan ganas de gritarle para reclamarle al viento porque nunca trajo:

Canciones.

Serenatas.

Sonrisas.

Declaraciones.

Sonidos.

Otros colores.

La necesidad y sensación de un abrazo a distancia.

El salpicar de las olas.

Aleteos de otros pájaros.

El arte de aquellos que viven en el anonimato.

La esperanza de otros para hacer más fuerte la nuestra.

La nostalgia de ellos para regresarles suspiros.

Amor sin pasaportes ni fronteras.

Notas de canciones que aún no suenan.

La presencia de un ser que marcó su gran huella en esa tierra.

Rumores de algo hermoso.

Susurros de que todo puede cambiar.

Un secreto dejando al descubierto lo que llegará.

Todo pasará para volver a empezar.

Brios de algo mejor, para querer ser mejor.

Hoy le pregunté al viento sobre algunas cosas, y sólo me respondió con cenizas.

Pequeña gran historia

Pilar un día le dijo a Azul que podía ser su mamá, tal vez Azul por atrevida, impulsiva, o cariño tomó muy en cuenta esas palabras. Conocía a Pilar desde otro plano que el común de la gente, aprendió de su ser a través de historias fascinantes, grandes verdades, y algunos raspones a causa de los tumbos que te da la vida. Azul sabía del don de gente de Pilar, y lo lindo de poder contar con ella como otra mamá.
Azul ya no es una niña pero hay cosas con las que todavía no puede, entre batallas por librar, un presente algo pesado, y un futuro incierto ahí estaba Pilar, por eso una vez Azul le habló de necesidad, seguramente confundió a Pilar, pero detrás de esa joven con algo de valentía también había un ser algo perdido, un tanto solo, y otro tanto triste.
Pilar un día le dijo a Azul que podía ser su mamá y a ella le pareció genial, una mamá que también le gustaba jugar a eso de imaginar y fantasear, una cómplice que como: amiga, tía, abuela, vecina, una extraña desconocida, o mamá era hermoso poder contar.
Pilar un día le regaló algo maravilloso, algo que sorprendió mucho a Azul, un regalo al cual se aferra cada vez que la echa de menos, la vuelve a necesitar, sabiendo que de esa manera puede encontrar a aquella mamá.


-Abba-
Canción: Chiquitita