Sólo veo lo que siento

Otro año más, puede pasar la vida y un millón de cosas, pero lo más importante es ser uno mismo siempre, mirarte en el espejo y reconocerte en el niño que fuiste, y visualizar al anciano de mañana, con la esencia intacta, tal cual como naciste.


-Rosana Arbelo-
Sólo veo lo que siento
Álbum: Buenos días mundo





Me paseo por tu vida en versión original...

Un momento en el tiempo...


Espero y deseo de todo corazón que este sea tu momento en el tiempo, ese que te de la paz que tanto necesitabas.
Gracias por enseñarme antes de aprender a leer de la música, el talento, y tu voz inmortal, y gracias porque nunca me voy a olvidar que con mis apenas 7 años fuiste mi primer regalo de cumpleaños musical, un cassette de color azul, del cual sin entender lo que decías yo sabía que eso era magia.


Whitney Houston
-One moment in time-


Yo escribo

Foto: Vanessa R.

Me puse a pensar en los motivos que me llevan a escribir, y en ese mismo instante entendí que no es algo de la cabeza sino del corazón. Yo escribo porque siento, con esa misma fuerza y naturalidad con la que el agua cae de una cascada, así brotan las palabras en el aire, salpican mi esencia y una hoja en blanco se vuelve una fiesta.
Yo escribo con la simpleza y la grandeza con la que sale el sol, con la diferencia que a él todos lo conocen, y mis letras a veces son tan celosamente mías, que se vuelven mudas es incapaces de ser compartidas, otras veces en un asalto de valentía y ego quieren ser escuchadas, pensadas o leídas.
Yo escribo incluso antes de conocer las palabras, tal vez desde otro tiempo, otra vida, tal vez en otro siglo alguien movía su mano con la pluma de mi esencia, y en este me toca a mí seguir con el desafío de contar una historia.
Yo escribo con cada cambio de estación, así como el invierno trae nostalgias con notas grises, la primavera renueva los colores y las golondrinas regresan pidiéndole prestado el trabajo a las palomas, trayendo el mensaje que cada uno necesita, y si sabe observar logre ver un regalo al levantar la mirada.
Yo escribo sin necesidad de poner en una balanza lo positivo y lo negativo, tomo de cada cosa un punto de llegada, o partida, llevando como bandera el aprendizaje de cada experiencia para crear una nueva historia.
Yo escribo por los corazones rotos y por el mío propio, seguro algún recuerdo hermoso hará que valga la pena seguir aunque sólo te queden los trocitos.
Yo escribo por el amor, por el que lo tiene, el que lo perdió, y aquel que nunca lo conoció, para que muchos puedan vestirse el traje de poeta, y tengan la capacidad de expresar la mayor obra de arte que realizó Dios.
Yo escribo y me vuelvo el ser más feliz del mundo con tan sólo imaginar que alguna de mis frases uno de estos días disfrazadas de susurro, convertidas en canciones, o guardadas todas juntas entre dos tapas duras con forma de libro lleguen a tus manos, se instalen en tu alma, que descubras en ellas sentimientos, y en un impulso quieras regalarlas o compartirlas con los amores de tu vida.

Final y comienzo


Lo peor o lo mejor de un final es eso, que se acaba. Para algunos será motivo de nostalgia, para otros el alivio de un estreno.
Todos hemos terminado y empezado, pero nada mejor que un comienzo. El final tiene un punto, el comienzo puede ser eterno, el final siempre encuentra una pared, el comienzo alas, el final te puede partir al medio, y el comienzo traer los remiendos, el final es llegar a destino, el comienzo perderse en lo desconocido.
El final nunca es: "y vivieron felices para siempre", en cambio el comienzo es la búsqueda constante de lo que conforma tu esencia.
Debo reconocer que hay finales sanos y necesarios, porque lo mejor de ellos es que traen de la mano un comienzo, y nunca terminar de empezar es el arsenal para caminar en esta vida de bombas, cañones y trincheras.

La calle de los momentos

Foto: Vanessa R.


Existe un lugar tan breve como eterno, ahí el tiempo se pasea entre la prisa y una danza lenta. Los grandes momentos ocurren en sitos tan pequeños, una calle es suficiente para escribir una historia y resumir partes de una vida.
La atracción de los colores detrás de una vidriera, la curiosidad que despertaba aquella ventana que no se abrió por años, dicen que la persona que le cerró las cortinas al sol todavía espera que en alas de una golondrina regrese el amor.
Un viejo almacén donde su dueño además de trabajar, le regalaba fantasías con sus trucos de magia a nuestra imaginación de niños. La rayuela pintada en la vereda, ahí gané algunas partidas y también me raspé la vida con las caídas. En la esquina el farol que ya no alumbra pero guarda el reflejo de mi mirada, a veces algo pícara y otras algo empañada.
La escuela con sus eternas sonrisas, pueden ser otras, pueden renovarse año tras año pero a veces suelen ser aquellas, las mías, las mismas que juntas parecían demasiadas y hoy nada más son un eco con sabor a necesidad. Desde ese lugar también se podía escuchar al tren más hermoso del mundo, el que pasaba siempre una vez más, dándote la oportunidad de volver a saltar.
El banco en la plaza con ego de sentirse un gran boceto, ahí muchos manifestaron sus mejores declaraciones, todavía recuerda a los niños que se sentaron a deshojar margaritas, todavía espera que vuelvan a cumplir la promesa que sellaron con el último pétalo.
La lluvia era una fiesta para los barquitos de papel, no existían capitanes ni puertos, sólo un punto de partida y el de llegada nunca importaba.
En el pedacito de cielo que para mí era el techo de la calle vi la luna llena, y también la vi romperse con la melodía que no pudo ser serenata. Ahí donde al otoño se le escaparon algunas hojas, y fueron a dar al balcón donde yo derrochaba nostalgias y suspiros en un intento de canción.
A veces las cosas llegaban impuntuales y las personas a tiempo, descubrí sentimientos puntuales y corazones a destiempo.
En lista de espera siempre estuvieron los sueños, algunos locos, otros más terrenales, los que rozaban lo fantástico, y los que querían perderse en el universo, parecían lejanos pero nunca imposibles.
En la calle de los momentos el pasado regresa siempre, vuelve para recordarle al presente las verdaderas urgencias, eso que se fue cuando se debió de quedar, lo que se quedó sin hallar un lugar, una despedida antes de comenzar, lo que se guardó en vez de soltar, lo que se quedó en vez de marchar, el que partió queriéndose quedar. La importancia de llegar para volver a empezar, la necesidad de empezar sabiendo donde están tus raíces, ahí, donde está tu hogar.


Noel Schajris
-Momentos-


El color más brillante


Foto: Vanessa R.



Es asumido y compartido que los días de lluvia hacen conmigo un desbarate, no sé si soy yo la que escribe o las gotitas se deslizan por el teclado, no sé si soy yo la que siente o lo inspira el día empapado. No sé quien amaneció primero, si el sol se tardó y las nubes hicieron del gris el color más brillante, un color que puede no gustar pero cuando le da por pintarlo todo a su antojo es mejor abrir los ojos, no vaya a ser que te pierdas el milagro de su pincel.
Si en tu mundo es otoño tal vez dudes antes de salir, pero como en el mío es primavera, a pies descalzos voy al ritmo de un caracol sin pausa dejando huella en el camino, tal vez alguien la encuentre y quiera irse conmigo, llegar a la casita junto al lago con chimenea y barquito de papel anclado para cuando quieras izar velas, o simplemente quedarte a esperar a que la luna se le de por eclipsar.
Mirando por el ventanal me he dado cuenta que también fueron hechos para suspirar ¿O será que el gris me salpica la nostalgia encendiendo eso que llaman extrañar?
Las nubes lejos de ser una amenaza dejan al descubierto la transparencia de los ángeles, y aunque vuelen con las alas mojadas son los guardianes de tu sombra, a pesar de que esta no se vea.
Prueba ir sin paraguas, seguramente te sorprenderán caricias que no esperabas, detrás del vinilo están las mejores creaciones, y detrás del negro viene el blanco, el blanco significa tantas cosas bonitas, y el negro también si lo miras con el traje que te pusiste para la última cita.
Con los cordones desatados y húmedos es más fácil tropezar, pero caer en un charco es sentir que se puede volver a empezar.
En el jardín bailan las margaritas, prueba deshojar una tal vez te enamore la respuesta, prueba sentarte a esperar, puede que tu zaguán sea el cálido resguardo para alguien.
Si el gris mojado de la lluvia tapizó tu día, yo miraría dos veces, tal vez hasta con los ojos cerrados una cortina de colores se asome detrás de cada gota.


Rosana Arbelo
-Llueve-

Amor a...


Foto: Pierina R.

La primera fue tan impactante e insuficiente que tuve que hacerlo otra vez, tus ojos me fulminaron, y una segunda mirada rozaba la urgencia. Entre parpadeos perdí el orden y el tiempo, sólo sé que fue amor a incontables vistas y en un instante eterno.



Ricardo Montaner
-Es así-